Taxi Run

Eres una especie de taxi poco habitual, aquella que lleva una metralleta instalada en el capó del coche y que dispara contra los policías que le lanzan bombas únicamente porque dejaste un momento el taxi mal aparcado a causa de una urgencia fisiológica. ¡Los hay que son muy susceptibles!.

Si fuese verdad aquello de que los taxistas y sus taxis tienen fama de destilar una cuantiosa mala leche, serían material de primera para un porrón de juegos de taxi en los que uno podría subirse a su buga amarillo y negro, recoger o no a los posibles pasajeros, cobrarles la cantidad que le viniera en gana y llegar puntual al destino solicitado aunque ello signifique pasarse un poco las normas de conducción por salva sea la parte. ¡Aquí valdría todo!, subirse a la acera, ir contra dirección, saltarse semáforos o asustar a ancianitas cruzando el paso de cebra. En el código de los taxis, prima tener al cliente contento. El caso es que, si todo eso fuera cierto, aquí y ahora os estaríamos recomendado que pasarais un rato de lo más descacharrante y emocionante jugando a los juegos de taxi, en los que antes que nada se impone la velocidad y la aventura sobre ruedas. Bañada con unas sanas dosis de humor, eso siempre. Repito, solo si todo lo dicho fuera cierto, ¡que no lo es, por supuestísimo!.